martes, 9 de marzo de 2021

Creciendo en pandemia

                                                     

         La pandemia transformo por completo la vida de cualquier ser humano, trajo consigo desesperación, llanto, muertes e incluso en algún punto perdimos las esperanzas de volver a lo que un día fue la “normalidad”.

            Recuerdo perfectamente las primeras semanas de marzo del año 2020 en donde en el lugar en el que vivo se decía que ese virus jamás llegaría, solían hacer chistes de lo que estaba ocurriendo hasta que en un abrir y cerrar de ojos ya estábamos encadenados, tenía que ser así, elegir entre seguir con nuestra vida o decirle adiós a nuestra libertad por un bien común.

             Mi vida cambio completamente, al principio estaba pasando por un estado de negación es decir no podía creer que esto estaba ocurriendo, sin embargo conforme pasaron los meses poco a poco lo fui asimilando, luego de unos meses llego la desesperación, el hecho de estar acerrada tanto tiempo me empezó a agobiar demasiado, haber dejado de hacer todo lo que me gustaba  y no poder ver a todos mis seres queridos hizo que la negatividad se empezara a manifestar en mí, por mi mente solo pasaba que esta situación jamás mejoraría.

            Llego un momento en el que dije no puedo seguir así tengo que sacar algo bueno de todo esto que está pasando y fue ahí cuando empecé a hacer cosas nuevas, comencé a hacer ejercicio en mi casa adaptándome con lo que tenía, leí sobre diferentes cosas, a ponerle más empeño a la escuela, emprendí un negocio y lo más importante comencé a acercarme mucho más a mi familia, al igual que a cambiar cosas de mi que no me gustaban, me volví una persona mucho más empática, real y agradable.

            Por mi parte la pandemia me trajo muchas cosas buenas en el momento que empecé a cambiar mi mentalidad que tenía en ese momento, crecí como persona, aprendí a conocerme mucho más, al igual que a mi familia, me di cuenta que personas de verdad eran importantes para mí, reconocí el verdadero valor de las cosas y que debemos disfrutar la vida en cada segundo porque jamás sabremos hasta donde estaremos.

            Esta pandemia no ha sido fácil para ninguno de nosotros, tuvimos que desarrollar aptitudes y habilidades que no sabíamos que requeríamos, nos volvimos personas más empáticas, comprensivas y sobre todo más humanos en muchos aspectos, después de todo lo que ha pasado nada volverá a la normalidad, pero creo que todos aprendimos mucho con esta pandemia, crecimos como humanidad y pese a todo podremos tener una realidad mejor.

domingo, 21 de febrero de 2021

 

                                                                       Rueda de prensa 



viernes, 12 de febrero de 2021



                                                                          Poema
                                                                     Amor de lejos. 




jueves, 10 de diciembre de 2020



 

Había una vez una pequeña familia la cual estaba conformada por el padre, la madre y la pequeña Alison, los cuales decidieron ir a pasar navidad a la casa de la abuela la cual vivía a unas horas del pueblo.

            La navidad era la época del año favorita de Alison y más si la pasaba al lado de toda su familia, le encantaba poner el árbol de navidad con su abuela, hacer galletas de chispas de chocolate y repartirlas con los vecinos con un rico vaso de leche.

            Al llegar a casa de la abuela se encontraron con la sorpresa que la abuela no compro un árbol de navidad y esto hizo que Alison se sintiera muy triste ya que era lo que más le emocionaba y empezó a llorar, la abuela triste ya que se este año no tuvieron dinero suficiente para comprar un árbol navideño.

—tranquila mi pequeña, te tengo una sorpresa justo en esa cajita — le dijo la abuela apuntando la cajita

—¿puedo tomarla ya? —pregunto la pequeña muy entusiasmada

—No aun no mi pequeña, después de la cena podrás tomar tu obsequio— respondió la abuela

            Alison se sentía muy triste porque sin árbol navideño ella sentía que no era navidad en realidad, nada en la casa estaba decorado y este año solo había un obsequio por su mente solo pasaba que para nada parecía navidad.

            Todo continuaron con los preparativos para la cena navideña y la abuela le hablo a Alison para comenzar con las galletas que a la pequeña tanto le gustaban preparar, pero ella se negó y dijo que por esta ocasión no ayudaría con la preparación de las galletas, después de esto la abuela se sentía muy triste ya que ella solo quería es que su amada nieta estuviera feliz.

            Después de cenar todos se prepararon para ir a repartir las galletas con los vecinos como era costumbre hacerlo cada navidad, al salir de casa se encontraron con la sorpresa de que sus vecinos estaban justo afuera de la casa y llevaban algunos obsequios y galletas.

—sabemos que están pasando por un momento difícil, así que queríamos devolverles un poco de lo que han hecho por nosotros— dijo una de las vecinas con una enorme sonrisa

            La abuela agradeció a los vecinos y los invito a pasar a casa y todos comenzaron a comer sus galletas y a abrir los obsequios, la primera fue Alison y al abrir su obsequio se dio cuenta que era una enorme esfera roja que tenía una hermosa decoración y su nombre en ella, la abuela le explico que esa esfera se la había hecho ella con mucho amor.

—sé que los adornos navideños te encantan por eso te hice una esfera— dijo la abuela con una gran sonrisa

            Al escuchar eso la pequeña Alison sintió muy bonito, justo en ese momento se dio cuenta del verdadero significado de la navidad, no era el árbol navideño, ni tampoco muchos regalos lo que hacía que fuera una gran navidad era el hecho de estar con todas las personas que quería.

            Desde ese momento el concepto que Alison tenia de la navidad y cada año ponía esa hermosa esfera que su abuelita le había dado en el árbol de navidad ya que era lo más valioso que tenía. Fin.

Presentación " Una rosa sin espinas"

 https://drive.google.com/file/d/1FymSQuX0lQfD4yEKrSWn_Fd2sFga9bM7/view?usp=sharing